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Fiebre Creativa | Neuromarketing ¿Ciencia al servicio de la mercadotecnia o la próxima burbuja para el marketing?
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Neuromarketing ¿Ciencia al servicio de la mercadotecnia o la próxima burbuja para el marketing?

Es posible que en los últimos meses todos hayamos leído más que nunca sobre neuromarketing. Hay varios libros que analizan el tema, varios casos de éxito que explican cómo el neuromarketing puede ayudar a las marcas (con pruebas tangibles sobre cómo lo han hecho ya) y por supuesto varias conferencias y charlas en encuentros en los que se analizan ‘cosas importantes’ que han permitido despertar interés sobre el neuromarketing.
El neuromarketing está, en definitivamente, poniéndose de moda. Poniéndose, podríamos decir, muy de moda. Pero ¿están las marcas dando por hecho demasiadas cosas ya en este terreno? Es decir, a pesar de que los ejemplos han demostrado que el neuromarketing puede mejorar las posiciones de la marca y para lograr buenos resultados, ¿no se está desbocando todo un poco? ¿No están convirtiéndolo en la panacea que parece que va a salvar todo en unos segundos?

La culpa la tiene, apuntan, el uso y abuso del término. Las marcas están usando el término ‘neurociencia’ de una forma amplia y muchas veces meramente marketiniana, como una llave para llegar al consumidor (sí, empleando el eterno reclamo de ‘mira lo moderno que soy’).

Pero no solo se está usando el término de una forma abusiva, sino que además se ha creado un hype de atención tal que todo el mundo está vendiendo acciones de neuromarketing, como recuerdan en el análisis de The Guardian, que se pagan con cantidades elevadísimas y que en realidad ni siquiera son elementos innovadores. Muchas veces lo que se está haciendo es revender lo que se sabe que les funcionó a otros o elementos que son contextuales a los estudios de la mente (como medir la temperatura de la piel) pero que no son realmente neurociencia.

Toda esta situación está creando una especie de burbuja de atención y de acciones que en realidad están perjudicando a un mercado que es real, que puede tener muchas aplicaciones pero que debe ser siempre analizado desde un punto de vista científico. El neuromarketing se puede salvar, y se puede convertir en algo útil, siempre que se entienda que es un proceso complejo, difícil y que no vale con cuatro cosas para hacerse con sus secretos.
Como apuntan los expertos del estudio citado por Warc, una de las mejores maneras de romper con la burbuja y permitir que los estudios sean realmente solventes e incuestionables sería el de abrir la mano a otros investigadores para que comprobasen sus resultados.