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Fiebre Creativa | Los consumidores no perdonan una mala atención
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Los consumidores no perdonan una mala atención

Tratar bien a los consumidores no es solo una cuestión que permite salir al paso en el momento exacto ni tampoco una que posibilita cerrar una compra en el momento en el que los consumidores entran por la puerta. El ofrecer un buen trato a los consumidores tiene un impacto que va mucho más allá de eso y que tiene unos efectos que se alargan mucho más en el tiempo, ya que la influencia que tiene el trato que los consumidores reciben se aplica mucho más allá del momento exacto en el que se realiza la compra.
Y, además, esa impresión es una cuestión en cierto modo única, ya que los vendedores no tienen más que una oportunidad para crear un impacto en el consumidor. Esto es, las tiendas se juegan el todo por el todo cada vez que los compradores entran en sus establecimientos y sus vendedores se acercan a ellos para ofrecer su servicio de atención al cliente. Un mal paso – o uno dado de forma incorrecta – y las cosas no saldrán tan bien como deberían.

La atención al cliente, proactiva

La atención al cliente no puede ser una cuestión marcada únicamente por los potenciales comentarios de los consumidores y por el cómo responderán. Las decisiones relacionadas con cómo se trata a los consumidores no pueden estar marcadas únicamente por el temor a que el consumidor deje un mal comentario en internet o por la potencial amenaza de un tuit desencantado. La atención al cliente debe ser proactiva. Esto es, tiene que buscar crear una buena atención al cliente siempre y sin esperar a que eso se haga obligatorio o incuestionable.
No se debe esperar a que el consumidor saque su smartphone para quejarse para esforzarse para que esté contento. Hay que hacerlo siempre y antes incluso de que puedan sucederse los potenciales problemas.
Ofrecer una buena experiencia de usuario es, por tanto, una especie de cuestión de mínimos en la que las compañías no deben arriesgar. Tiene que estar entre las cuestiones básicas de servicio, ser una especie de elemento de base que no puede no estar.
Las marcas tienen que hacer que todos sus trabajadores (algo que es realmente crucial en algunos sectores concretos, como puede ser la restauración) entiendan la importancia de este punto y que sepan que tienen que esforzarse, pase lo que pase, para ofrecer siempre el mejor servicio.