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Fiebre Creativa | La sonrisa y su efecto en neuromarketing
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La sonrisa y su efecto en neuromarketing

Realizar una venta es algo cada día más complicado. Y es que los clientes son cada vez más exigentes y están mejor informados. Además, el mercado está repleto de ofertas muy competitivas que hacen que, para conseguir diferenciarse de la competencia, las empresas tengan que recurrir a trucos y estrategias alternativas para, además, causar mejor impresión y lograr fidelizar a los consumidores. No sólo el marketing tradicional parece estar obsoleto en estos momentos sino que, también, las técnicas y recursos habitualmente utilizados cada vez causan menos efecto.

Una de las más novedosas técnicas que se están poniendo en práctica en la actualidad es el neuromarketing. Esta estrategia está enfocada a comprender el funcionamiento del cerebro de los clientes para, de esta forma, poder proporcionarles los estímulos correctos que consigan convencerlos de que adquieran un producto, de que aumenten su nivel de confianza con la marca y de que se mantengan fieles en el tiempo.

Además, el neuromarketing ofrece un universo muy amplio de aplicaciones. De hecho, puede utilizarse en el packaging del producto, en la web de la empresa, en el punto de venta, etcétera. En este sentido, es normal apelar a las emociones, los sentidos y las relaciones interpersonales del cliente para que éste compre. Y es que ya no sólo basta con utilizar los olores y colores que más seducen para conseguir una venta sino que también hay que echar mano de elementos más concretos que estrechen lazos entre el consumidor y la empresa.

Parece una obviedad, pero una sonrisa dirigida al cliente no sólo es una cuestión de buenos modales sino que influye directamente en el cerebro de éste, le incentiva a comprar y mejora su percepción sobre la marca. Además, según indican varios estudios, la confianza entre las partes también se ve incrementada. Sin embargo, no todas las sonrisas son iguales. Por un lado están las sociales o forzadas y, por otro, las verdaderas.

En estas que hemos llamado verdaderas intervienen más músculos faciales que en las sociales lo cual puede ser captado por el cerebro. Estas sonrisas reducen la tensión y el estrés, mejoran el humor y, de paso, influyen directamente en los que están alrededor. Por ello, se puede afirmar que las sonrisas venden ya que, cuando una relación comercial se eleva a un plano relativamente personal, es más factible que se produzca la compra. Por supuesto, no es algo racional pero el subconsciente conduce en esa dirección.