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La publicidad de finales del XIX | Fiebre Creativa
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La publicidad de finales del XIX

El Museo del Comercio acoge una exposición temporal titulada ‘Salamanca litografiada’. En ella se exponen más de medio centenar de hojalatas metalografiadas bajo el denominador común de la publicidad comercial en la provincia.

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El concejal de Turismo, Julio López Revuelta, y el director del Museo de Comercio y la Industria de Salamanca, Miguel García Figuerola, inauguraron esta muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 30 de septiembre y está estructurada en tres ámbitos; el del comercio de ultramarinos, uno ambientado en las ramas de la farmacia y la droguería, y otro que cuenta con ejemplares correspondientes al ámbito industrial y de las compañías de seguros.

Según López, aunque la intención del museo era exponer exclusivamente hojalatas metalografiadas encargadas por empresas salmantinas, se han incluido otras que sin ser específicas de la publicidad local estuvieron presentes en las calles de la ciudad o en el interior de sus comercios. Es decir, la muestra también cuenta con publicidad de productos farmacéuticos o alimentarios de empresas nacionales que se difundieron por todo el país y que se anunciaron en las farmacias y ultramarinos de Salamanca.

«La hojalata litografiada se utilizó profusamente para propaganda empresarial de forma que muchos de los objetos expuestos eran concebidos como regalos para clientes y favorecedores; en otras ocasiones, servían de portacalendarios, para colgar notas del trabajo o para decorar», explicó, y subrayó que los ejemplos expuestos son una pequeña muestra de lo que sin duda fue un uso masivo durante algunas décadas.

La mayor parte de las piezas de la exposición pertenece a la colección de Blas Prados González, que ya ha sido expuesta en varias ocasiones en Salamanca. Además, la exposición también incluye ejemplares de Luis Angoso, Luis Marcos y Rogelio Inglemo. Con esta muestra, la intención del museo ha sido ofrecer un enfoque diferente y reflejar el uso publicitario de la hojalata y el papel que ha desarrollado en la ciudad.

Cartelería comercial

El director del Museo del Comercio subrayó que a finales del siglo XIX y principios del XX los artistas tuvieron que hacer multitud de trabajos, entre ellos el publicitario, para poder sobrevivir. Algunos de los ilustradores que encontraron en la cartelería comercial una fuente complementaria de ingresos fueron Apeles Mestres, Carlos Vázquez Úbeda o Ramón Casas; la exposición cuenta con algunas de sus obras.

«Hay dos tipos de coleccionistas; unos son generosos en su aportación y otros prefieren guardar sus piezas en la oscuridad de su casa. Blas Prados pertenece a la primera sección ya que decide compartir su ilusión y pasión con la sociedad», explicó. Además destacó la labor de los coleccionistas en los museos y declaró que muchos de las galerías más importantes de España se han fundado gracias a las donaciones o depósitos de organizaciones privadas.