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La atracción por las Lovemarks ¿Amamos realmente a las marcas que aseguramos querer? | Fiebre Creativa
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La atracción por las Lovemarks ¿Amamos realmente a las marcas que aseguramos querer?

Un estudio de la Bergische University Wuppertal, una universidad alemana, ha intentado dar respuestas a esas preguntas y se ha preguntado qué es lo que realmente queremos decir cuando hablamos de que amamos a una marca. El estudio se ha centrado en cómo procesamos mentalmente las emociones que nos despiertan las marcas y si estas entran dentro del mismo grado o nivel que los sentimientos que tenemos por nuestros seres queridos, por aquellos que realmente amamos.

La primera conclusión no es tan sorprendente, aunque sí quizás debería obligar a reajustar el lenguaje que empleamos de forma recurrente para hablar de las marcas y de las emociones que despiertan entre los consumidores. A pesar de que lo llamemos amor y a pesar de que siempre estamos hablando de marcas que amamos o que son amadas, lo que los consumidores sienten por una marca no es exactamente amor. O, al menos, no es el mismo sentimiento o el mismo grado de emoción que se siente por un ser querido.

Resumiendo: no quieres a Mercadona igual que quieres a tu madre.

La clave para ver la diferencia entre uno y otro es la racionalidad. Cuando hablamos del amor que sentimos por las marcas, no dejamos de ser racionales. Los consumidores cuando hablan de las marcas que aman las describen en términos racionales y hablan de relaciones recíprocas (es decir, quieren a la marca, pero la marca les da algo a cambio). Cuando se habla de amor por los seres queridos, ni se es racional ni se habla de relaciones a dos niveles. Querer es irracional y unidireccional (como bien saben todos los adolescentes que se han enamorado sin éxito: se puede querer mucho a alguien sin que ese alguien te quiera a ti o te dé algo para compensar ese interés creciente). Y, además, lo que nos empuja a amar a una marca son los beneficios que esa marca nos

reporta, algo que con el amor por las personas no sucede.