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Fiebre Creativa | El logo
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El logo

El logo se ha vuelto un elemento de primera necesidad para una empresa. “Viene a ser la cereza de un pastel más grande, que es la identidad corporativa, todo aquello que permite diferenciar e identificar a una empresa del resto a nivel visual y conceptual”, explica Oscar Yáñez, diseñador y tipógrafo ganador de bienales de diseño a nivel internacional.

Pep Palau, general manager de Ideograma Consultores, cree que un logo es el resumen ejecutivo de cuanto se quiere expresar como empresa. En algunos casos se trata de una abstracción muy sofisticada de la marca.

“En realidad el logo aporta muy poco a la identidad, pero sí contribuye a la construcción del valor que distingue a la empresa en un aspecto de corroboración del nombre, o como un sello equivalente a una firma”, asegura Gabriel Martínez Meave, director general del estudio de diseño Kimera. “El autógrafo vale por la fama, el prestigio y las proezas o hazañas del que firma, no por lo bonita o fea que sea la firma”. En resumen, lo que nutre la memoria del mercado es laexperiencia de la marca, justo lo que intenta sintetizar tu sello corporativo.

El logo no resuelve todo, aunque sí lo tipifica: la finalidad es presentar un nombre e imagen para recordar. “La ejecución de los elementos comprometidos en la operación del negocio construyen marca; el logo sólo la certifica, le da una referencia práctica”, añade el director de Kimera.

La inversión en tu logo como motor de marca a largo plazo es posterior a la fundación de la empresa. Se da de modo paulatino y en sintonía con la evolución de la organización, sujeta a cambios conforme pasan los años, los éxitos y las líneas de negocio. Además, hay algo a tener en cuenta: la marca es un argumento de venta por sí misma; si puedes prescindir de ella para cerrar la negociación, entonces no tiene ningún valor.

Sin embargo, sí hay una exigencia de sensibilidad y gusto en materia visual al plantear tu logo y el resto de tu identidad corporativa –en la cual encuentra correlación el sello distintivo de la marca–.

Para elegir la plástica de tu negocio de modo inteligente, te recomendamos los siguientes pasos.

1. Piensa bien el nombre. Regla básica: cuidado con poner tu apellido. A la larga, esto deriva en problemas de significado y correlación con agentes externos que poco tienen que ver con tu visión y ejecución de negocios. “Rockefeller pudo tener su propio Rockefeller Center en Nueva York; pero Carlos Slim no podría tener su Slim Center, pues eso sería un espacio para bajar de peso”, bromea Palau.

2. Dale sentido polifónico. “El nombre tiene que sonar a varias cosas, pero de una manera entonada”, dice el directivo de Ideograma Consultores. Un ejercicio coral en el que te diriges a públicos diversos con un solo discurso en común.

3. Busca el mínimo de elementos. Entre más distractores tengas, menos posibilidades tienes de conseguir que te recuerden por los detalles visuales que te identifican.

4. Consulta con un experto en diseño. Recuerda que los expertos han dedicado toda su vida a comprender gráficamente aquello que tú creaste en tu plan de negocios. Delega y aprende a escuchar sus sugerencias para aterrizar todas tus ideas en imágenes y campañas.

Hay que preocuparse de que todo lo que diga la marca sea verdaderamente distintivo. “Lo único que se puede plantear ante un proveedor de diseño son necesidades”, agrega Palau. “El empresario debe de aprender a plantear su esquema estético de la vida al diseñador con el benchmark, todo desde una perspectiva racional”.

A continuación encontrarás 10 casos relevantes –según Ideograma Consultores– por dos aciertos fundamentales vinculados a sus logos: diseño y manejo de identidad gráfica.